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domingo, 14 de julio de 2013

CALIFICACIONES DE TEORÍA DE LA EDUCACIÓN

ANTES DE NADA ACLARAR, QUE LA CALIFICACIÓN QUE SE PONE EN ESTA RECUPERACIÓN EXTRAOFICIAL ES DE APROBADO, SAQUE LA NOTA QUE SAQUE. ESTA NOTA APARECERÁ EN EL ACTA DE SEPTIEMBRE, SI ALGUIEN DE LOS APROBADOS DESEA SUBIR LA NOTA, SÓLO TIENE QUE PRESENTARSE A SEPTIEMBRE -EL ALUMNO/A QUE SE PRESENTE, RENUNCIA A ESTA NOTA, OBTENIENDO LA QUE SAQUE EN SEPTIEMBRE.
ENHORABUENA A LOS AFORTUNADO. POR CIERTO, MUY BAJITO EL NIVEL.

LAS CALIFICACIONES DEL EXAMEN EXTRAORDINARIO DE TEORÍA DE LA EDUCACIÓN SON LAS QUE SIGUEN:

  •  CÓDIGO 033 -CRR- APROBADO 
  •  CÓDIGO 078 -MFM- APROBADO 
  •  CÓDIGO 062 -AKH- APROBADO 
  •  CÓDIGO 038 -PMT- APROBADO 
  •  CÓDIGO 034 -AADL-APROBADO 
  •  CÓDIGO 036 -NLK- APROBADO 
  •  CÓDIGO 046 -MRB- APROBADO 
  •  CÓDIGO 064 -AHL- APROBADO 
  •  CÓDIGO 040 -LGC- APROBADO 
  •  CÓDIGO 063 -POS- APROBADO

martes, 11 de junio de 2013

PLAZO PARA LA ENTREGA DE LA PRÁCTICA 2.

Os recuerdo que el plazo de entrega de la práctica 2 concluye el día 25. Un saludo.

martes, 4 de junio de 2013

POLÍTICOS GIRATORIOS


Durante los últimos años, los gigantes de la energía en España podrían haberse aliado con influyentes políticos para asegurarse enormes beneficios mientras libraban una guerra sucia contra las energías renovables. Pero ahora tenemos la oportunidad de sacar a la luz estos trapicheos y retomar la senda hacia un futuro más verde y limpio. Pero si actuamos ahora podemos darle un dramático vuelco a la situación: la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético está a punto de presentar una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción que evidencia los vínculos entre empresarios y políticos, y las consecuencias catastróficas que se derivan exigiendo una investigación a fondo para analizar el posible desvío de poder y tráfico de influencias. Pero para que la denuncia tenga éxito es fundamental recabar el apoyo de la ciudadanía, hagámoslo. Firma la petición y suma tu nombre al anexo de apoyo que será remitido con posterioridad a la presentación de la denuncia, y si aún quieres ir más lejos, deja tu DNI en el recuadro de al lado, e incluiremos tu nombre en la denuncia original:Pero si actuamos ahora podemos darle un dramático vuelco a la situación: la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético está a punto de presentar una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción que evidencia los vínculos entre empresarios y políticos, y las consecuencias catastróficas que se derivan exigiendo una investigación a fondo para analizar el posible desvío de poder y tráfico de influencias. Pero para que la denuncia tenga éxito es fundamental recabar el apoyo de la ciudadanía, hagámoslo. Firma la petición y suma tu nombre al anexo de apoyo que será remitido con posterioridad a la presentación de la denuncia, y si aún quieres ir más lejos, deja tu DNI en el recuadro de al lado, e incluiremos tu nombre en la denuncia original:



Como si fueran poderosos clubes de fútbol, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Endesa y otras grandes compañías han peinado el parlamento fichando a ex-presidentes de gobierno, ministros, secretarios de estado... para defender sus intereses multimillonarios. Su presión feroz está provocando la gradual demolición del sector de las energías limpias en nuestro país. El resultado es indignante: un oligopolio de empresas llenándose los bolsillos (¡tan solo tres compañías atesoran unos beneficios anuales de más de 6 mil millones de euros anuales!), mientras los ciudadanos pagamos unas de las facturas eléctricas más altas de Europa y el sector de las renovables agoniza. 



El equipo de Avaaz con la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético. 



PD. ¡Muchas campañas de Avaaz son creadas por miembros de nuestra comunidad! Empieza una ahora y consigue cambiar la realidad a nivel local, nacional o global en cualquier asunto: 
http://http://www.avaaz.org/es/petition/start_a_petition/?bgMYedb&v=25181



Más Informacion: 

Lee el texto íntegro de la denuncia (Plataforma por un Nuevo Modelo Energético):
http://avaazimages.s3.amazonaws.com/Texto_integro_de_la_denuncia.pdf 

Mira el vídeo en la página de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético:
http://www.nuevomodeloenergetico.org/pgs2/

Los problemas reales del sector eléctrico (El Economista):
http://www.eleconomista.es/opinion-blogs/noticias/4210797/08/12/Los-problemas-reales-del-sector-electrico.html 

Las conexiones "eléctricas" de los políticos (El Mundo):
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/05/economia/1330963998.html 

La tarifa eléctrica ha subido un 81% en 10 años (Público): BR> 
http://www.publico.es/dinero/439218/la-tarifa-electrica-ha-subido-un-81-en-diez-anos-segun-facua 

El oscuro creciente recibo de la luz español (Invertia):
http://www.invertia.com/noticias/oscuro-creciente-recibo-luz-espanol-2764722.htm 

La puerta giratoria en España es eléctrica (Escolar.net): 
http://escolar.net/MT/archives/2012/03/la-puerta-giratoria-espanola-es-electrica.html 

El déficit de tarifa equivale a los dividendos repartidos por las eléctricas en 2005 (Público):
http://www.publico.es/dinero/418212/el-deficit-de-tarifa-equivale-a-los-dividendos-repartidos-por-las-electricas-desde-2005 

viernes, 26 de abril de 2013

PARA ESCRIBIR. Por Ignacio Muro "Los animals spirits keynesianos como construcción mediática"


La recuperación del mejor Keynes desde la escuela conductual de Akerloff y Scheeler, ha traído consigo el rescate de los animals spirits, es decir, de la importancia de los elementos irracionales en el comportamiento económico. El mantra de los “mercados libres” nació, hay que recordarlo, en los años 70 después que los seguidores de Keynes (principalmente  John R. Hicks) abandonaran las tripas de sus análisis para abrazarse a lo meramente cuantitativo dando soporte imprescindible a una Nueva Síntesis Neoclásica que acentuaba el carácter “científico” y “objetivo” de la economía y la “racionalidad” del mercado.
Esas actitudes suponían, de alguna forma, una ruptura con Keynes que se movía en términos más cercanos y volátiles, con conceptos que reconocían un valor a los estímulos y comportamientos irracionales de los agentes económicos que rebautizó como animals spirits.  La confianza y desconfianza, la equidad, la ilusión y la desilusión monetaria, y aquellas conductas temerarias, nacidas de la corrupción o la avaricia, que se evidencian en los momentos de estallidos de las burbujas financieras, son la expresión conocida de esos elementos irracionales que rodean la economía. Se trata de un diferencia central para el análisis economico: al rechazar la hipótesis de las expectativas racionales que sustentan la supuesta perfección de los mercados, se reconocen los frágiles equilibrios que sustentan la economía como ciencia social que es. En ese sentido, recuperar al Keynes verdadero y sus animals spirits significa acercarse a la misma lógica utilizada por Marx. Y, por el contrario, no reconocer esos factores convierte a los economistas, como parte de las élites, en “brujos impotentes incapaces de dominar los espíritus subterráneos que conjuran”.
El multiplicador de confianza como construcción mediática.
Akerloff y Scheeler dan un paso más y concretan ese  factor intangible en el multiplicador de confianza. "No existen solo los multiplicadores de gasto de consumo, inversión y gasto público (...) Tambien hay un multiplicador de confianza que representa el cambio de renta que se obtiene del cambio de una unidad de confianza" y, aunque sea muy dificil medirlo, consideran que su retroalimentación es determinante. Los autores no se refieren a la confianza de los mercados, una deformación propia del capitalismo financiero convertido en el mantra prefrido de Rajoy antes de ganar las elecciones, sino a la confianza social y ciudadana en el sistema económico y en el comportamiento de sus instituciones.
Lo que no dicen Akerloff y Scheeler es que esos factores intangibles están alimentados de información y son, por tanto, especialmente sensibles a los sesgos noticiosos que se producen en el sistema global de medios. Se trata, en mi opinión, de un asunto crucial que no se puede pasar por alto en tanto que relaciona la credibilidad, un concepto aparentemente objetivo y neutral, con comportamientos asociados al ejercicio práctico del poder desde las grandes corporaciones. Ese ejercicio del poder no es directamente político ni conectado a la teoría política, sino entendido como lo entienden los lobbies, como la capacidad para torcer en el propio beneficio el comportamiento teóricamente neutral de las instituciones y, en particular, de los medios. Esa lógica conecta el sacar partido de cada situación con  la capacidad de construir  una sociedad a la medida de sus intereses.
La realidad es que, en la medida que la economía deja de aceptarse como una ciencia exacta y se reconoce como ciencia social, debe asumirse como una proyección social que depende en buena medida de los inputs que le aportan los medios de comunicación dominantes. Son ellos, en buena medida, los que otorgan y fabrican los cambios en el multiplicador de confianza, y, desde luego, los que incorporan los gramos de des-confianza imprescindibles para deteriorar las expectativas económicas cuando un gobierno reformista accede al gobierno y pretende enfrentarse al poder consolidado de los lobbies.
La información publicada es una prolongación de los grupos de interés
Las noticias que merecen las cabeceras, las firmas y opiniones que más se propagan, no se rigen por los criterios profesionales que enseñan en las facultades, sino por planteamientos mercantiles  identificados como preagenda. Ese término es la expresión de las vinculaciones societarias y mercantiles de los editores, capaces de marcar las miradas informativas de interés preferente y los territorios vedados. Desde esa  preagenda, que es el gorro que instintivamente se colocan periodistas y gestores cuando son fichados por un determinado grupo editorial, surgen las agendas mediáticas, una sucesión  de temas, enfoques y autores destacados en sus páginas que acaban adobando el estado de opinión de la ciudadanía.
Periódicos y televisiones conforman la agenda ciudadana pero se reparten competencias: mientras los diarios son determinantes en  la construcción de ideas que terminan definiendo los grandes consensos, las televisiones muestran su capacidad en movilizar emociones y construir imaginarios simbólicos. En la medida que los grandes grupos mediáticos dominantes disponen de estructuras empresariales multimedia y acrecientan sus conexiones con el poder económico, aumentan su capacidad para fabricar opiniones y emociones que alimentan los animals spirits reseñados por Keynes.
Paradójicamente, esa preagenda no fortalece a los medios sino que los debilita en lo que constituye la esencia de su trabajo, la credibilidad de sus mensajes. Más que eso, incluso, es tambien la expresion de su propia debilidad, no de su fortaleza. Para entenderlo conviene asumir que la información no es solo cosa de los medios, que ocupan solo una parte decreciente de la cadena informativa.
La Sociedad de la Información ha revitalizado el papel de la comunicación hasta formar parte primordial de la actividad de empresas e instituciones y convertirse en una de los factores esenciales asociados al éxito.  En las grandes corporaciones es,  incluso, un factor esencial de las plusvalías y de la creación de valor para el accionista porque los mercados valoran cada actuación, cada mensaje, cada noticia, cada avance de resultados, cada comportamiento... y lo cotiza.
Los grupos de poder actúan directamente a traves de los medios
Ese cambio ha transformado su papel como fuentes informativas. De un lado, cada vez más periodistas (un 52% según la encuesta realizada por la APM en 2012) trabajan para las fuentes: son los llamados periodistas de fuentes. Ello ha traído consigo otro añadido: que esas fuentes así organizadas son hoy responsables del 70% de la información publicada (según una investigación realizada por la Universidad Carlos III) en los grandes medios.
El hecho es que ese cambio confiere a los grupos de poder capacidad para influir directamente en las decisiones políticas y económicas a través de los medios. Como consecuencia, el desarrollo sistemático, casi industrial, de las fuentes como emisores de información provoca ya las distorsiones más peligrosas sobre la agenda mediática. Ya n no se puede informar de finanzas sin recurrir a los institutos sectoriales dominados por la gran banca, ni de telecomunicaciones sin acceder a los organismos o fundaciones financiadas por las grandes operadoras. Ni de energía o distribución o tecnologías de los alimentos sin recurrir a las equivalentes  controladas por las grandes corporaciones.
Con un añadido: el control de esos flujos se hace cada vez más difícil desde unas redacciones mermadas de efectivos; mucho peor aún cuando las mismas fuentes  mantienen una relación privilegiada con los editores en su calidad de socios o por su condición de inversores publicitarios.
EL CRASH DE LA INFORMACIÓN
No es extraño que Max Otte haya llamado a esta crisis El Crash de la Información. No se trata de incentivas visiones conspirativas.  La influencia de las agendas no debe entenderse como una "concertación directa ni de una estrategia para el saqueo del mundo”. Aunque “los mercados esté en manos de un gupo cada vez más concentrado de grandes multinacionales y instituciones financieras", no son así como suceden las cosas. Pero ello no significa que su influencia sea sutil, sino todo lo contrario.
Para entenderlo conviene descender a cómo condiciona lo antedicho el desarrollo de la crisis. En particular, como los medios están sirviendo de correa de transmisión de poderosas fuentes institucionales y lobbies en la construcción y propagación de mecanismos de transferencia de responsabilidades.
1.- - La (no) difusión de ideas (críticas) esencial para (impedir) el éxito de políticas de ajuste.
El privilegio de decidir de lo que se habla y lo que se silencia es inmenso. Si resultó tan difícil predecir la crisis es, entre otras razones, porque los medios, sometidos al influjo conservador, prestaron poca atención a los analistas que la anticipaban. Si ha resultado tan difícil el análisis de las causas  y el castigo de los causantes es, en buena medida, porque las conexiones de los medios dominantes con el poder económico favorece la contrucción y propagación de mecanismos de transferencia de responsabilidades y de culpabilización social que impiden abordar el carácter sistémico y redundante de las crisis, sus causas profundas.
Los "consensos técnicos" se extienden cuando reciben el visto bueno de  los gabinetes estratégicos, las élites políticas y son propagados por los medios de comunicación como colaboradores imprescindibles. El peligro mayor es, sin embargo, cuando penetran en los ciudadanos en forma de lugares comunes. "Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades"; "no podemos gastar lo que no tenemos", "para crecer primero hay que sanear"...se entremezclan con mensajes procedentes de la academia, como la sempiterna "rigidez del mercado de trabajo". Es en esa combinación donde se consigue camuflar la realidad embelleciendo los resultados de las políticas de austeridad, con expresiones que  silencian las consecuencias de los ajustes sobre la depresión de la demanda, mientras se ensalzan sus repercusiones positivas sobre la competitividad.
Hoy menos que nunca es factible imaginar que el pensamiento independiente se abre paso en la sociedad por la justeza de sus ideas. La debilidad de ciertas posiciones alternativas es consecuencia directa de su no difusión, sólo de eso, no de su inadecuación al momento actual.  Por lo mismo, en la medida que el sistema de medios se aleja de la defensa de los intereses ciudadanos se muestra proclive a silenciar las corrientes alternativas.
2.- Los medios facilitan el comportamiento procíclico de la economía.
La lógica del poder de entremezcla con las rutinas informativas interiorizadas en las redacciones. En la medida en que la batalla por la audiencia les guía hacía lo espectacular, el sistema de medios que conocemos se muestra incapaz de la templanza informativa, propenso a la exuberancia irracional y al fomento de comportamientos sociales bipolares que incentivan la euforia o la depresión, proclives a minimizar y oscurecer los problemas o a desorbitarlos mediante burbujas informativas llenas de ruido y aire. Esos rasgos se hacen especialmente visibles en los cambios de coyuntura.
Un ejemplo: en agosto de 2008, poco antes del colapso de septiembre, cuando ya era evidente la crisis, las noticias económicas representaran solo un 5 % de la agenda en los principales medios americanos. Fue necesaria la quiebra de Leman Brothers para que ese desinterés rutinario por la economía pasara, súbitamente, a convertirse en obsesión y tema preferente. No puede extrañar que  un 77% de los norteamericanos atribuya a los medios en 2009 que los medios el agravamiento de la crisis (encuesta del Opinión Research Corporation).
Se debe asumir que la lógica de las rutinas informativas contribuye, por tanto, a que los medios sean procíclicos, propensos a propagar el pánico en los primeros momentos de las crisis, lo mismo que, en el auge, a resaltar las excelencias de los mercados libres e insuflar aire a las burbujas. En general, a la lógica informativa le resulta extremadamente difícil ir contracorriente, ni enfriar una economía recalentada ni inyectar optimismo  a una economía   deprimida.
3.- Medios, rating y mercados, un bucle de interacciones.
La globalización trae consigo una convergencia de factores que impulsa eternas burbujas en los mercados. De un lado, los flujos financieros y la economía de casino, dominadora sobre la puramente productiva, es una consumidora espasmódica de rumores y noticias prefabricadas como fuente permanente de sus mejores plusvalías;  de otro, los propios países se convierten en un producto de inversión más a través de la cotizaciones de la deuda soberana. Su valor está también construido desde expectativas, materializados en rating elaborados desde las agencias de calificación, actores cuyo negocio consiste en aportan una apariencia de objetividad a esas expectativas.
Si los rating adquieren más importancia en las crisis es porque, siguiendo la lógica de los mercados, las mejores plusvalías se materializan en los instantes de pánico que siguen a meses sobreexpuestos al conveniente fuego mediático, el mismo que convierte en invisibles los análisis económicos más rigurosos. En la medida que los fundamentos económicos objetivos se volatilizan y la contabilidad de lo incontable se hace más subjetiva, los resortes manipuladores del poder aumentan su peso.
En esos momentos, los grupos de poder con más influencia en la propagación de noticias y rumores están en mejores condiciones para sacar provecho de su posición de privilegio. Y de detectar las ventajas del contrario. Berlusconi (experto en manipulación informativa) denunciaba en septiembre de 2011 que "las valoraciones de Standard & Poor’s parecen sacadas de los comentarios de los periódicos". Y en buena parte es así. Las agencias no tienen estructura suficiente en cada país para analizar sus datos fundamentales y toman los datos de la misma prensa. De modo que intereses corporativos, medios y analistas crean un bucle que se retroalimenta de flujos informativos contaminados de intereses.
4.- Los medios son determinantes en la deslocalización de las miradas.
Uno de los privilegios de las grandes corporaciones es desarrollar una mirada global que permite sacar partido de la deslocalizacion de actividades, una práctica que, de alguna forma, les permite comprender que, en la era de la globalización, desplazar problemas es una forma de solucionarlos. Por ello, no es extraño que desde el instante que se hizo patente que el origen de la crisis se encontraba en EE UU, el centro financiero del mundo, y, subsidiariamente, en la City londinense, se hiciera indispensable desplazar el foco de atención (y el pánico social) fuera de los países anglosajones. En esa coyuntura, sus medios se resituaron hacia lo que convenía a los intereses nacionales: del pensamiento único se pasó a la dispersión de diagnósticos y culpas, de responsabilizar a la banca a trasladar el peso a los estados y a los ciudadanos.
Para desplazar la mirada de los mercados desde las subprime a la deuda soberana, era necesario desplazar los focos informativos desde EE UU a los países centrales europeos y desde estos a la periferia territorial. La batalla de las opiniones públicas necesitaba recuperar tópicos muy asentados en la lógica etnocentrista que siempre se han demostrado un mecanismo extremadamente eficaz como línea de defensa.  Si la especulación necesita de rumores y noticias prefabricadas, el ruido que aportan los estereotipos se muestra también un instrumento eficaz para desviar la atención  y transferir responsabilidades hacia los países más débiles, marcados como “culpables” porque “no hacen los deberes”, entendidos estos como ajustes sociales imprecisos e inacabables.
El acrónimo PIGS es relanzado en 2008 por medios anglosajones de prestigio, desde Newsweek a Wall Stret Journal, precisamente cuando se pretende sacar de foco, como causa de la crisis, a los productos tóxicos emitidos desde EE UU y comercializados por los bancos de Alemania, Holanda e Inglaterra, en donde permanecen en sus balances. El título racista  ("Pigs in muck" es decir, "cerdos envueltos en barro"), con el que el Finantial Times encabeza una crónica publicaba en septiembre del mismo año, acaba siendo determinante en la construcción de estereotipos utilizados por la extrema derecha en Holanda, Noruega, Finlandia, Dinamarca... contra los vagos y ociosos del sur.  Su uso se multiplica por tres entre 2008 y 2010 y desborda la red hasta provocar, en 2010, 1,2 millones de nuevas entradas en Google.
No es el único ejemplo: el Frankfurter ha sido denunciado repetidas veces por gobiernos del sur como correa de transmisión de los halcones alemanes (en beneficio de la austeridad impuesta) propagando rumores que han desestabilizado los mercados en diversos momentos.  Todo ello  acaba adobando de desprecio las debilidades reales o ficticias de las economías periféricas en un juego de profecías autocumplidas.
5.- Los medios son imprescindibles en la construcción de mecanismos de socialización de la culpa.
La “culpabilidad” se socializa y se decanta sobre los que concitan más argumentos en su contra en los medios, a las organizaciones y  grupos sociales (funcionarios, inmigrantes, sindicatos, clase politica) que se les señala como culpables en más noticias y más artículos, contra los que el foco mediático apunta preferentemente. En cambio, parecen quedar liberados los que pasan desapercibidos aunque sean los verdaderos responsables, entre ellos los que financian los medios y controlan los resortes del poder.
Las rutinas informativas, propensas a la búsqueda de argumentos simples que propicia la simplificación de soluciones, se apunta a la “búsqueda de culpables”. La dependencia ideológica de los medios locales conservadores ante las Biblias anglosajonas liberales había sido en las décadas anteriores a la crisis un instrumento decisivo para convertir el Consenso de Washington en pensamiento único. No es extraño, por tanto, que asumieran como propias los esquemas neoliberales que les culpabilizaban de la crisis por vivir por encima de sus posibilidades. Desde esos planteamientos, esos medios se han convertido en determinantes para derrotar políticas nacionales de resistencia  en los países del sur, sobre todo mientras estaban gobernados por socialistas (Grecia, Portugal, España), lo que les legitimaba para fomentar la crispación interna hasta cortejar la hecatombe. Solo, cuando comprobaron que las victorias conservadoras no devolvían la confianza de los mercados, han empezado a romper los seguidismos y a renacionalizar su mirada emprendiéndola contra la insensibilidad y el rigorismo alemán.

En resumen: que ni la información ni la economía se rigen por una mano invisible, ni por equilibrios espontáneos sino por flujos de interés que se retroalimentan. Y que los perfiles más importantes de la presente crisis conforman un dibujo en el que el concurso de los medios ha sido determinante.
¿Es algo nuevo? En absoluto, solo confirma que las relaciones de poder que reflejan los flujos económicos se refuerzan e interactúan con los flujos informativos, una tesis que la UNESCO asumió como propia cuando en los años 70 quiso potenciar el NOMIC, acrónimo de un  Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación, y que ahora vuelve a estar presente y en primer plano en la primera gran crisis de la globalización. 

jueves, 28 de marzo de 2013

Publicamos el artículo de Juan Torres censurado por EL PAÍS: “Alemania contra Europa”


Juan Torres / Es muy significativo que habitualmente se hable de “castigo” para referirse a las medidas que Merkel y sus ministros imponen a los países más afectados por la crisis.


Dicen a sus compatriotas que tienen que castigar nuestra irresponsabilidad para que nuestro despilfarro y nuestras deudas no los paguen ahora los alemanes. Pero el razonamiento es falso pues los irresponsables no han sido los pueblos a los que Merkel se empeña en castigar sino los bancos alemanes a quienes protege y los de otros países a los que prestaron, ellos sí con irresponsabilidad, para obtener ganancias multimillonarias.


Los grandes grupos económicos europeos consiguieron establecer un modelo de unión monetaria muy imperfecto y asimétrico que enseguida reprodujo y agrandó las desigualdades originales entre las economías que la integraban. Además, gracias a su enorme capacidad inversora y al gran poder de sus gobiernos las grandes compañías del norte lograron quedarse con gran cantidad de empresas e incluso sectores enteros de los países de la periferia, como España. Eso provocó grandes déficit comerciales en éstos últimos y superávit sobre todo en Alemania y en menor medida en otros países.

Paralelamente, las políticas de los sucesivos gobiernos alemanes concentraron aún más la renta en la cima de la pirámide social, lo que aumentó su ya alto nivel de ahorro. De 1998 a 2008 la riqueza del 10% más rico de Alemania pasó del 45% al 53% del total, la del 40% siguiente del 46% al 40% y la del 50% más pobre del 4% al 1%.
Esas circunstancias pusieron a disposición de los bancos alemanes ingentes cantidades de dinero. Pero en lugar de dedicarlo a mejorar el mercado interno alemán y la situación de los niveles de renta más bajos, lo usaron (unos 704.000 millones de euros hasta 2009, según el Banco Internacional de Pagos) para financiar la deuda de los bancos irlandeses, la burbuja inmobiliaria española, el endeudamiento de las empresas griegas o para especular, lo que hizo que la deuda privada en la periferia europea se disparase y que los bancos alemanes se cargaran de activos tóxicos (900.000 millones de euros en 2009).
Al estallar la crisis se resintieron gravemente pero consiguieron que su insolvencia, en lugar de manifestarse como el resultado de su gran imprudencia e irresponsabilidad (a la que nunca se refiere Merkel), se presentara como el resultado del despilfarro y de la deuda pública de los países donde estaban los bancos a quienes habían prestado. Los alemanes retiraron rápidamente su dinero de estos países, pero la deuda quedaba en los balances de los bancos deudores. Merkel se erigió en la defensora de los banqueros alemanes y para ayudarles puso en marcha dos estrategias. Una, los rescates, que vendieron como si estuvieran dirigidos a salvar a los países, pero que en realidad consisten en darle a los gobiernos dinero en préstamos que pagan los pueblos para traspasarlo a los bancos nacionales para que éstos se recuperen cuanto antes y paguen enseguida a los alemanes. Otra, impedir que el BCE cortase de raíz los ataques especulativos contra la deuda de la periferia para que al subir las primas de riesgo de los demás bajara el coste con que se financia Alemania.
Merkel, como Hitler, ha declarado la guerra al resto de Europa, ahora para garantizarse su espacio vital económico. Nos castiga para proteger a sus grandes empresas y bancos y también para ocultar ante su electorado la vergüenza de un modelo que ha hecho que el nivel de pobreza en su país sea el más alto de los últimos 20 años, que el 25% de sus empleados gane menos de 9,15 euros/hora, o que a la mitad de su población le corresponda, como he dicho, un miserable 1% de toda la riqueza nacional.
La tragedia es la enorme connivencia entre los intereses financieros paneuropeos que dominan a nuestros gobiernos, y que estos, en lugar de defendernos con patriotismo y dignidad, nos traicionen para actuar como meras comparsas de Merkel.”

domingo, 17 de marzo de 2013

La doctrina del shock: una contrahistoria del neoliberalismo

Si quieres ver la conferencia de Naomi Klein, puedes verla aquí. Es uno de los documentos más esclarecedores de los que he visto: capitalismo, desde la base.
http://www.youtube.com/watch?v=Nt44ivcC9rg&sns=em



Una cosa es cierta. Naomi Klein, tras el éxito de NoLogo, no se ha quedado mano sobre mano. Se puso nuevamente en ruta, visitando o viviendo por breves períodos en Argentina, Brasil, Sudáfrica, Chile, Bolivia, Irak, Sri Lanka, Tailandia, Líbano, Rusia y, huelga decirlo, EEUU. Desde esos países ha enviado reportajes y en esos países ha entrevistado a economistas y a activistas para periódicos como The Guardian, The Nation o el New York Times. Al propio tiempo, ha acumulado información sobre los cambios operados en el neoliberalismo tras el ataque al World Trade Center neoyorquino del 11 de septiembre de hace ahora seis años. Con el paso del tiempo, sin embargo, ha madurado en ella la convicción de que el capitalismo del siglo XX presentaba robustos elementos de continuidad, pero también de discontinuidad, respecto a los elementos que la ensayística contemporánea llama los gloriosos treinta años, es decir, el período de desarrollo económico y social que siguió a la II Guerra Mundial, que vio surgir en muchos países la presencia reguladora del estado en la economía y en la vida social. La continuidad venía del Estado de Bienestar, en sus diversas traducciones nacionales, y de una relación de dominación de algunos países fuertes respecto de otros países "débiles", usados precisamente como laboratorios de experimentación de políticas económicas desprejuiciadas que en el potente Norte habrían hallado no pocas resistencias por parte de las fuerzas sindicales y políticas del movimiento obrero y de otros movimientos sociales. Lo difícil, en cambio, era perfilar las discontinuidades. Y son precisamente las discontinuidades las que centran la atención de Naomi Klein. La constelación neoliberal El resultado es un libro que puede leerse como una contrahistoria del neoliberalismo contemporáneo. Su título, Skock doctrine [La doctrina del shock], introduce inmediatamente en la tesis del volumen: las crisis –económicas, sociales o políticas— y las catástrofes ambientales son usadas para introducir unas reformas neoliberales que han llevado a la demolición del Estado de Bienestar. El libro entra, para empezar, en el corazón de la Guerra Fría. En aquellos años, el futuro premio Nóbel de economía Milton Friedman empieza a urdir su tejido para construir una red intelectual de investigadores favorables al libre mercado. Es un economista brillante, pero sus propuestas a favor de la demolición de la intervención estatal en la sociedad y en la economía resultan demasiado "extremistas" en relación a lo que hacen las empresas y el gobierno de Washington. Con todo y con eso, su centro de investigación recibe financiación de fundaciones privadas y del gobierno. Milton Friedman sostiene ya entonces que las crisis pueden usarse para una "terapia de shock" a favor del libre mercado. Milton Friedman se convierte en el agit-prop del neoliberalismo, mientras que sus discípulos son enviados por el mundo entero en misión de proselitismo. Sus recetas acabarán convirtiéndose en programas de política económica en Chile, Paraguay, Argentina, Brasil, Guatemala, Venezuela. Hay un pequeño problema. Son programas aplicados con carros blindados en las calles y tortura sistemática en las prisiones, mientras el número de desaparecidos llega a ser tan alto, que ni siquiera los medios de comunicación estadounidenses pueden ignorarlo. La parte del libro que habla de los años sesenta y setenta cuenta la historia de los golpes de Estado y del uso sistemático de la violencia contra los opositores políticos, y puede parecer un dejà vu de historias sabidas desde hace tiempo. Pero Naomi Klein lo presenta como la primera crisis del neoliberalismo. Chile, Argentina y Paraguay son laboratorios en los que se enriquecen muchas transnacionales estadounidenses, a las que se les permite apropiarse de muchas materias primas y abrir nuevos mercados para sus productos. Una especie de renovada acumulación primitiva deslocalizada fuera de las fronteras nacionales. Por eso vale la pena financiar, de consuno con Washington, el terrorismo de estado chileno, argentino, brasileño y paraguayo. Y es precisamente en ese período que la red intelectual tejida por Friedman se consolida y se extiende al mismo tiempo. Resulta impresionante el trabajo hecho por Naomi Klein de reconstrucción de las carreras políticas, los vínculos de amistad, las relaciones de negocios de hombres –de Dick Cheney a Donald Rumsfeld, de John Ashcroft a Domingo Cavallo, de Michel Camdessus a Paul Bremen, a Paul Wolfowitz y a la familia Bush— que pasan de un consejo de administración de alguna transnacional a la dirección de un think thank neoliberal, de puestos de responsabilidad en algún gobierno a los despachos del Banco Mundial o del FMI. La hasta ahora contada es historia conocida fuera de los EEUU. Naomi Klein lo sabe, pero también es consciente de que en los EEUU es historia sabida o desvelada sólo para una minoría de activistas o intelectuales radicales. De aquí su obra de sistematización de las informaciones antes de entrar a contar la segunda ola neoliberal, que tiene, como la primera, un apóstol. Es otro economista, se llama Jefrey Sachs y quiere demostrar que el libre mercado, a diferencia de lo que pareció ser el caso en América Latina, no es incompatible con la democracia. Es un auténtico "evangelista del capitalismo democrático", y ve en el desplome de la Unión Soviética y del socialismo real la mejor oportunidad para conciliar la democracia con las "leyes naturales" del mundo de los negocios. Aconseja –y es escuchado— a la Polonia de Lech Walesa y a la Rusia de Boris Yeltsin una desregulación radical de sus economías. Su receta será un fracaso, pero en ese mismo momento su "terapia de shock" halla un valioso aliado en un FMI ya definitivamente depurado de economistas vinculados todavía a las teorías de Lord Maynard Keynes. La deuda será el arma vencedora empleada por los neoliberales, que concederán préstamos sólo a condición de que se desregularice completamente la economía. Es el llamado consenso de Washington, son su corolario de "programas de ajuste estructural". Como en el pasado, las transnacionales se harán de oros, pero Sachs, lo mismo que los demás "evangelistas del libre mercado", sostiene que lo que ahora corresponde es que todas las actividades productivas y los servicios sociales gestionados por el estado sean puestos en almoneda, aun a costa de sacrificar centenares de miles de puestos de trabajo sobre el altar de la competitividad internacional. La pobreza, no dejan de repetir, es un efecto colateral que sin embargo acabará siendo despejado por la mano invisible del mercado. La "terapia de shock" se nutre ya de estrategias de marketing, propaganda y falsificación de datos, tratando de demostrar que el mercado libre es la única vía para escapar de la decadencia económica y de la pobreza masiva. Pero el consenso tiene que ser conquistado electoralmente, aun si eso puede llegar a ralentizar el ritmo de "reformas". La política woodoo Para remover ese obstáculo hay una estrategia bien probada durante la "guerra de la deuda" en América Latina: crear el pánico, para luego presionar a fin de que se adopten "terapias" económicas neoliberales. El Banco Mundial y el FMI se convierten entonces en instituciones supranacionales adaptadas al objetivo de limitar la soberanía popular y privar a los gobiernos nacionales de cualquier autonomía decisional. Los programas económicos son, pues, confeccionados en Washington, pero su aplicación in situ viene garantizada por personal político "fiel a la línea". Nami Klein muestra documentalmente cómo incluso las crisis asiáticas de los años noventa tuvieron como protagonistas al Banco Mundial y al FMI, que orquestaron a sabiendas la crisis financiera a fin de demoler toda presencia estatal en la economía. Y cuando Tailandia, Filipinas, Malasia, Indochina y Corea del Sur capitularon frente al FMI, un "Chicago boy" escribió una columna en el Financial Times parangonando la revolución del libre mercado en Asia con una "segunda caída del Muro de Berlín". En América Latina la situación es distinta. Las dictaduras se desplomaron una tras otra y subieron al poder muchas coaliciones de centroizquierda. Es la era, afirma Naomi Klein, de la política woodoo, caracterizada por programas electorales keynesianos y sucesivas políticas económicas rígidamente neoliberales. La embrollado ovillo que Naomi Klein pacientemente deshilvana muestra no tanto un comité de negocios de la burguesía, cuanto un trust de empresas cuyo negocio consiste en el vaciamiento del estado de toda función, incluida la de la guerra. Es el nacimiento del "estado corporativista", según lo define la autora, en donde una restringida elite pasa de una empresa a cargos públicos sin el menor respeto a las normas liberales contra el conflicto de intereses. El "capitalismo de los desastres" no puede sino seguir renovando la inseguridad social. El 11 de septiembre es, desde este punto de vista, un maná para los neoliberales. La "guerra al terror" se convierte así en la retórica tras la que ocultar la venta de la defensa nacional a las empresas privadas y el pleno control del petróleo. Con la invasión de Afganistán y del Irak, el warfare, es decir, el uso de la guerra para relanzar la economía, se ha elevado a sistema, porque la guerra al terror es una guerra total que no sólo implica al sector militar, sino a la sociedad entera. Iluminador a este respecto resulta el capítulo que la periodista canadiense dedica a Israel, haciendo del desarrollo de la industria high-tech de la seguridad y de la llegada de los hebreos de la Europa del Este tras la caída del Muro de Berlín dos de las claves interpretativas –no las únicas— del paso de una hipótesis de paz con los palestinos al funesto paseo de Ariel Sharon por la explanada de las mezquitas que provocó la segunda Intifada. Los prófugos del Este europeo pudieron substituir la fuerza de trabajo palestina a bajo costo, mientras que las empresas high-tech pudieron ofrecer sus productos al mundo entero, visto que la guerra al terror es la guerra de la civilización occidental contra sus enemigos. La economía de la catástrofe Cuando Naomi Klein comienza a analizar los efectos devastantes del huracán Katrina y del Tsunami descubre que las catástrofes son utilizadas por el FMI como misión creep, es decir, expansión indebida de una misión, en este caso de la máquina pública. Los últimos baluartes del estado como garante de la convivencia social son sometidos a ataque. Nueva Orleáns se ha convertido en el laboratorio de esa ulterior privatización del estado. Análogamente, el Tsunami es utilizado para transformar algunas regiones o aun naciones (Sri Lanka, Tailandia y las Maldivas) en clubes de vacación para las elites globales. Así es narrado el capitalismo de los desastres. Naomi Klein, como ya hiciera en NoLogo, no quiere construir una teoría del desarrollo capitalista. Es una excelente publicista y periodista de investigación que se plantea siempre la pregunta correcta: cómo organizar la resistencia al neoliberalismo. Es verdad que su defensa del estado de Bienestar puede parecer ingenua, pero cuando empieza a enumerar qué hacen y qué proponen los movimientos sociales, el suyo resulta un keynesianismo que abre puertas al autogobierno por parte de los movimientos sociales y a una democracia radical. Shock doctrine es, pues, un libro ambicioso, porque pretende ofrecer un mapa del "capitalismo de los desastres". Es ciertamente un fresco de la reorganización del capitalismo tras el 11 de septiembre y empieza a identificar sus puntos de fuerza, las empresas líderes que están emergiendo, su vocación global. Pero también identifica sus puntos débiles. Es, pues, un mapa útil de leer, también para prepararse a resistir la próxima ola de terapia de shock que se alimentará con la próxima catástrofe ambiental y con la próxima etapa de la guerra preventiva. O del anunciado e italianísimo recorte de los gastos sociales para contrarrestar la decadencia económica. Benedetto Vecchi es un crítico cultural italiano que colabora regularmente con el cotidiano comunista italiano Il Manifesto.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Artículo aportado por Nisrim. ¿QUIÉN HA VIVIDO POR ENCIMA DE SUS POSIBILIDADES? Alberto Garzón

¿QUIÉN HA VIVIDO POR ENCIMA DE SUS POSIBILIDADES? Publicado en La Opinión de Málaga Desde que comenzó la crisis es común escuchar en los debates una manida frase que asegura que los españoles hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. De forma paralela se insta a que «esto lo arreglemos entre todos», citando el lema de una campaña que las cámaras de comercio lanzaron al comienzo de la debacle económica. Tanto se han repetido ambas ideas que muchos, incluso entre los más críticos, las han asumido e interiorizado como verdaderas. Sin embargo, no hay nada más alejado de la verdad. Es cierto, por ejemplo, que la economía española como un todo está profundamente endeudada con el exterior. Esto quiere decir que nuestro país ha podido disfrutar de crecimiento económico y creación de empleo gracias a que teníamos un modelo basado en las deudas, las cuales a su vez sostenían la burbuja inmobiliaria. Así, cuando ha devenido la crisis nos hemos quedado en el paro y con la cartera llena de deudas con otros países como Alemania. Pero ahí no termina el relato. Observando los datos comprobamos que, por ejemplo, el endeudamiento público –el del Gobierno del país, de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos– ha sido realmente reducido. Reducido en comparación con otros países y reducido en comparación con el endeudamiento de hogares y empresas. Así, en el año 2007, al inicio de la crisis, las deudas del Gobierno eran del 50% del PIB mientras que las deudas de las familias rozaban el 100% y las de las empresas alcanzaban el 200%. Dichos datos lanzan por tierra el populismo de derechas que de todo responsabiliza a un gasto público que, efectivamente, ha sido en todo caso muy poco eficiente. Por otra parte, es importante señalar que ni todas las familias se han endeudado con la misma intensidad ni todas las empresas han tenido el mismo comportamiento «irresponsable». Así, según el Fondo Monetario Internacional, el 10% más rico de los hogares tiene a día de hoy el 40% de las deudas totales de los hogares, mientras que el 95% de las deudas empresariales pertenecen a las grandes empresas –aquellas con más de 250 empleados–. Estos datos señalan una obviedad: los más ricos se endeudan por cantidades muy superiores y hacen crecer extraordinariamente la deuda total de la economía española. El Banco de España ha confirmado este hecho y asegura que sólo un 16,5% de los hogares más pobres tiene alguna deuda pendiente, mientras que ese porcentaje es del 64,7% entre los hogares más ricos. Además, las deudas de los más pobres han solido tener como motivo la compra de una primera vivienda, imposible de comprar sin recurrir a la hipoteca, mientras que en el caso de los más ricos el objetivo era la compra de segundas y terceras propiedades inmobiliarias. Así pues, no todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Más bien podríamos afirmar que son los más ricos los que han vivido por encima de nuestras posibilidades, puesto que su creciente endeudamiento –con motivos de especulación inmobiliaria y financiera– ha sido socializado por los distintos gobiernos nacionales y actualmente lo estamos pagando la mayoría con altas tasas de paro y menores ingresos con los que hacer frente a unas deudas muy inferiores. Los trabajadores y las pequeñas y medianas empresas de este país estamos pagando la borrachera de unos pocos, muy adinerados, que además se las están arreglando para salir de la crisis aún más ricos. Podemos llamarlo estafa, robo, extorsión o sencillamente lucha de clases, pero es evidente que frente al populismo de derechas hay que enfrentar la elegancia y rigurosidad de los datos económicos. En cada discusión, debate o coloquio debemos evitar ser absorbidos por una ideología que bajo una apariencia de ingenuidad esconde los mismos intereses de quienes nos están aplastando en esta crisis.

lunes, 11 de marzo de 2013

INTERVENCIÓN DE MOHAMED FAITAH Y COMPAÑEROS. CUMBRE SOCIAL 10 DE MARZO.



Discurso.

  Compañeros. Hoy estamos aquí para decir basta. Basta de engaños, basta de tomarnos el pelo.

  No es de recibo que mientras nuestros gobernantes nos piden austeridad y sacrificios ellos se enriquecen a costa de nuestro sufrimiento, de nuestro sudor.

  Caso Barcenas, caso Gürtel, caso Noos, los ERES, operación Pokemon y un sin fin de escándalos más. Y yo me pregunto: ¿Qué legitimidad tienen estos autodenominados a sí mismos defensores de la democracia y el orden constitucional?

  No es de recibo que mientras nos suben los impuestos, nos bajan los salarios y nos reducen los derechos laborales con la excusa de que es un sacrificio necesario, las grandes empresas no paran de aumentar sus beneficios.

  Sanidad, educación, pensiones, protección a los más desprotegidos, en definitiva lo que conocemos como estado de bienestar social, está siendo desmantelado. Y la excusa es que es insostenible. Y mientras nos cuentan esta falacia, como diría nuestro presidente Rajoy, no paran de inyectar miles de millones a la banca.

  Esa banca que con el dinero de todos nosotros concede primas millonarias a sus directivos por su pésima gestión.

  Esa misma banca que no para de desahuciar a las familias de sus casas y no contentos con eso además les siguen reclamando la deuda y sumándole a esta interés desorbitados, condenando de por vida a millones de ciudadanos a la exclusión social.

  Esa banca cuya única moral es el dinero.

  Esa banca cuya avaricia e irresponsabilidad es la causante de este drama que sufrimos millones de ciudadanos.

  Crisis, viene del latín y significa oportunidad. Pero en vez de ser una oportunidad para cambiar el actual sistema tan injusto y que tantas desigualdades provoca, nuestra oligarquía política ha decidido que la crisis sea una oportunidad pero solo para un pequeño grupo de privilegiados. 

  Han apostado por un modelo neoliberal, han apostado por privatizar el estado de bienestar social que tanto ha costado construir.

  Nos han dado de lado a la ciudadanía para rendirse a los pies de los grandes capitales.

  Privatización. Esa palabra que tanto oímos últimamente. ¿Sabéis en que se reduce ese término? Pues en que pretenden cambiar nuestro estatus de ciudadanos por el de clientes. Y esto es la mayor perversión que un estado puede cometer hacia su pueblo. ¡Y es exactamente lo que nos están haciendo!

  Hoy nos hemos reunido bajo el lema paro y corrupción.

  En nuestra ciudad tenemos la tasa de paro más alta del país. Acentuada más si cabe aún por una reforma laboral que merma gravemente los derechos del trabajador, que lo único que ha conseguido es aumentar el número de desempleados, y que, el que aún conserva su empleo tenga que aceptar todo lo que el empresario se le antoje por miedo a pasar a engrosar las listas del paro.

  El panorama no es nada alentador, lo reconozco, nos hayamos instaurados en la incertidumbre, en el paradigma del miedo.

  Pero tengo esperanza, porque que al igual que yo somos millones de personas las que estamos superando este miedo, esta parálisis a la que nos han sometido con contantes bombardeos mediáticos a través de los grandes medios de telecomunicación.

  Por eso os invito a perder el miedo, a que os hagáis visibles, a que exijáis vuestros derechos, a que mostréis vuestra indignación. Y para esto compañeros tenemos una herramienta muy poderosa, que es la unión. Unirnos en una sola voz es lo que hará que el miedo cambie de bando.

  No quiero acabar mi intervención sin hablar sobre la educación. Como dijo Paulo Freire, uno de los más grandes pedagogos del siglo XX educar es comprometerse con la utopía de transformar la realidad.

  Es el instrumento más poderoso con el que contamos para que las personas despierten del letargo al que están sometidas, que comprendan la gran mentira que nos están vendiendo, y que hay alternativas a las políticas del tijeretazo.
 
  Por eso desde aquí hago un llamamiento a todos los que estáis comprometidos con la justicia social a que os intereséis por la política.

   Pensar que temas como la política o la economía es algo que no va con vosotros o algo muy complicado de entender es precisamente lo que buscan que pensemos quienes ostentan el poder. Y si os interesáis un mínimo por el tema os sorprendería. O mejor dicho os indignaría, de que manera más burda y simple nos están engañando.

 Por eso debemos organizarnos, llevar a cabo iniciativas populares, reunirnos en plazas, barriadas, cafeterías, etc. Y abrir debates, realizar propuestas, difundir el mensaje de que hay otra forma de hacer las cosas.